El futuro de los videojuegos es mucho más

Uniendo las piezas parece que estamos a punto de entrar en una revolución virtual, una nueva forma de interaccionar más allá de las pantallas. Hay una serie de tecnologías a punto de caramelo que, unidas, podrán sumerginos casi totalmente en los mundos virtuales.

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Seguro que ya has oído hablar de las Oculus Rift, unas gafas de realidad virtual (no confundir con la realidad aumentada de las Google Glass) que te sumergen totalmente en la imagen. Además, gracias a sus sensores, son capaces de detectar giros y actualizar lo que ves como si estuvieras girando.

Hablando del tema con un amigo le dije que el único problema es que estás quieto en el sitio, que el próximo paso sería una especie de cinta de correr pero en todas las direcciones para poder moverte libremente. ¡Pero resulta que eso también existe! He encontrado dos: Virtuix Omni y Cyberith Virtualizer, dejo un vídeo del primero.

Por otro lado tenemos la creciente potencia de las tarjetas gráficas y la mejora de las conexiones a internet, tanto en términos de velocidad de descarga (gracias a la fibra óptica) como de latencia. Estamos acostumbrados a medir la calidad de nuestra conexión solamente por la velocidad a la que es capaz de descargar, pero existe otro factor bastante importante y cada vez más: el tiempo que tardan los datos en empezar a llegar.

Tú puedes descargar una película a 10MB/s pero que empiece a descargarse al segundo de haber pulsado el botón. En este caso te da igual esperar ese segundo porque el contenido lo consumirás después, sin embargo en aplicaciones instantáneas como juegos online no puedes permitirte esperar tanto hasta que los datos empiecen a llegar, ya que a efectos prácticos sería como si vieras las cosas un segundo más tarde de cuando realmente han pasado.

Con estas tres tecnologías se abre un mundo inmenso en el campo de los videojuegos. Siempre he pensado que los juegos más entretenidos son los multijugador, ya que al no enfrentarte a la lógica de una máquina (muchas veces predecible) sino a gente, la experiencia es mucho más adictiva y real. Si a esto le sumas un sandbox (juegos en los que se presenta un mundo bastante amplio en el que puedes hacer lo que quieras, no es una historia lineal) y las tecnologías mencionadas, la experiencia puede ser peligrosamente real.

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Pero esto no es todo. En el camino hacia la inmersión total también se encuentran investigaciones biotecnológicas, como se puede leer en este artículo de Wired titulado Hacking the inner ear for virtual reality and science, en el que se habla de estimular nuestro oído interno, donde se encuentran nuestros sentidos de orientación y equilibrio, para mejorar la experiencia virtual.

En definitiva, estamos frente a una locura que excede los videojuegos y donde el término “realidad virtual” cobra toda su fuerza. Deja que la idea inunde tu cabeza: poder andar por tu juego favorito, ver todo a tamaño real y ser tú parte de ello, poder sumergirte en un mundo en el que todo es posible y vivir las aventuras en primera persona. Sí que hemos cambiado…

mario

Gracias a Javi Fernández por hablarme de las “cintas de movimiento” y del artículo de Wired.

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